miércoles, 18 de noviembre de 2009

Capítulo 1

Reacciones químicas

Para entenderme deberías pensar en el amor como en una serie de procesos químicos. Un continuo y molesto trabajo agotador para nuestro cerebro parecido al de un serrucho sobre la piel del tronco; pura fricción muchacho. Te trae lo mejor y lo peor de la vida, y tu capacidad adulta de autocontrol y cordura es lo único que puede salvarte delante de esa montaña rusa de hormonas; Recuerda siempre, aunque hoy viajes tan cerca del Sol, que hay un inframundo de dolor donde ya estuviste y donde volverás a estar. Quizá más cerca de los treinta que de los veinte, tirado en un sofá , seguramente drogado, bombardeado por un cañón de protones a discreción. No puedes sentirte culpable de cerrar los ojos e imaginarte a la perfección y con todo lujo de detalles los atributos delanteros de la chica de Axe, por eso te digo lo de la química. Eres un zombie a la exposición de esa lluvia contaminante de radiación y también de procesos químicos en tu cerebro.
Traigo una importante noticia para ti, todo es mentira, todo lo que sale de esa caja, todo esta manipulado. Y en realidad, no es que seas una persona poco inteligente para no darte cuenta de esto, es una obviedad, lo que cuesta es hacerse a la idea de que las personas que manejan el mundo( en un sistema capitalista las que más dinero y poder tienen ) no se preocupan por hacer el bien universal sino más bien por el beneficio y la riqueza de ellos mismos o sus corporaciones. Es más, si puedo pedírtelo, imagina que esta “buena gente” están intentando manipularnos mentalmente a través de ese electrodoméstico imprescindible para la sociedad para que realmente necesitemos comprar sus productos y tendencias . Todo esto son tonterías porque ya lo sabias, lo que pasa es que parece que necesitas que alguien te lo recuerde. Todo es cuestión de la química al fín y al cabo, recibes información audiovisual cómodamente desde tu sofá; piénsalo así: casi todo el tiempo en la televisión dan anuncios, y muchos tienen un contenido sexual claro y explícito. O ,¿No crees que sea así?, Yo no puedo quitarme de la cabeza esas increíbles berzas. Pero es un proceso químico, no tengo la culpa.
A veces me siento como un semental encadenado dentro de mi cuerpo, y es porque mientras siga viendo la tele seguiré continuamente estimulado. Olvídate de todo eso y apaga la tele.
Escucha el silencio que se ha quedado. Ese es realmente el más temible de todos mis fantasmas. Solo yo, intentando entender ese yo mismo… aunque suene absurdo es espeluznante. Es la soledad del individuo en la que nadie quiere pensar ,pero sigue ahí como si nada pasara. Con el ambiente que da la tele… ese calor de invernadero para tristes almas que huyen de sí. No se tú, pero yo no quiero ser así. Intento afrontarlo, pero también estoy sólo como tú. Si viera “Perdidos” podría hablar prácticamente con todo el mundo, ¿No es triste?
Pues mi soledad y yo aprendemos a vivir , no me avergüenza, la llevo delante allá donde vaya. Es bandera por no estar estandarizado la que me arranca una sonrisa, como una mueca de un loco vagabundo que camina sólo e incomprendido. No es felicidad, amigo, esa es otra idea que te vendieron por la tele. Es orgullo por sobrevivir teniendo algo de criterio, agradécetelo a ti mismo. Ese es todo el reconocimiento que vas a tener.
Las personas viven en micromundos, yo incluido, todos piezas dentro de la caja del gran juego, por supuesto. Nunca verás el mundo en toda su inmensidad, hazte a la idea.
Mientras bajo por las escaleras de mi comunidad, que es un piso de vecinos cualquiera, en un barrio pobre, en un barrio pobre en este micromundo en el que vivo, claro, voy desenredando el cable de los auriculares del mp4, dándome prisa para evitar cualquier tipo de conversación con algún vecino. No lo he conseguido cuando llego a la puerta gris metálica de mi coche, con equipo de música, y me doy cuenta de que soy tan antisocial que puede ser un problema grave como para ponerme en manos profesionales. Bah, puedo olvidarlo, guardo el mp4 y los auriculares en el macuto, arranco la vieja máquina y me pongo al volante. No se porqué, a veces mis parras me abstraen de la basura que me rodea, y experimento cierta confianza y trazos de ¿¿¿FELICIDAD???. De verdad que intento no ser un depresivo de mierda, sospecho que sólo puedo conseguirlo haciendo una y otra vez cosas que me hacen sentir bien. Voy a fumarme un canuto. Digo que voy a fumarme un canuto conduciendo porque fumar y conducir me place, me gusta la sensación de velocidad fusionada con la relajación que produce un cigarrillo. Multiplicaré esa relajación por diez con la ayuda de una buena breva de SuperSputnik.

Lo tengo aquí, en el bolsillo más pequeño de mi bolso, pero es una ilusión, porque ya está en mi boca antes de cruzar el puente que une el barrio con el resto de la ciudad. Lo enciendo en la parada que obliga el semáforo, oigo como cruje la hierba abrasada por el fuego, y como entra en mí. No creo que haya una droga tan buena como esta. Verde, sigo mi camino, pero es como si estuviera viéndolo todo desde una tribuna, pero con los sentidos agudizados al máximo; ya he vuelto a mi parra. Advierto cada detalle de esta película, sé que no hay peligro. O por lo menos lo sabía, hasta que a la vuelta de la esquina del gimnasio, al final de esa curva cerrada, me encontré de bruces con eso. Todo el viaje astral se ve interrumpido en milésimas de segundo, vuelvo a ser un cuerpo con un porro en el boca intercambiando miradas de sorpresa con un ‘pirulo’ que estaba a punto de subir al Megane, para empezar alegremente su jornada laboral con alguna multa a algún crío sin casco, pero yo soy un regalo que le ha caído del cielo.
Me hace el alto. Por supuesto, la primera vez que se me ocurre fumarme un porro en el carro me hace el alto, por supuesto. Aparco enfrente, no demasiado lejos de la comisaría para mi gusto, pongo los intermitentes y cierro el cenicero con la prueba dentro. Un gran suspiro... ¿Qué coño hago?
No hay tiempo, hay unos pantalones de policía a la altura de mi cabeza separados por un fino cristal que está a punto de desaparecer.
-Buenos días - Una nube de humo sale despedida de tal espesura que mi “amigo” tiene que aguantar la respiración y entrecerrar los ojos para no colocarse.
-Buenos días-
-Estamos haciendo un control en la zona de estupefacientes – Creo que jamás escuché una mentira tan falsa –¿ Me permitiría los papeles de coche?
-Por supuesto-
Merodea mi retaguardia el compañero de mi nuevo amigo, dispuesto a entrar en escena. En ese momento, me dio un ataque de asco, no se si te habrá pasado alguna vez, pero es como sentir asco irracional. Hablamos de un personaje típico de cómic español, semi-analfabeto, con su bigote amarillo donde se quedaron los últimos fideos de la comida y con la aptitud de Clint Eastwood en una del oeste en la que hiciera de sheriff. Mi pobre corazón me pedía que lo sacara de allí con gritos de auxilio.
-Todo en orden, y ahora ¿Dispone usted de algún tipo de estupefacientes?-
-Pues hombre, como “usted” habrá visto – Ni siquiera me gustó el tono de voz a mí – iba consumiendo marihuana- abro el cenicero y señalo el instrumento.
-Muy bien, ¿No sabe que el simple hecho de fumar mientras se conduce ya tiene una sanción de tres puntos?- Su expresión se había arrugado para mostrar desagrado- Ya por no hablar del consumo de marihuana…
En ese momento, no se que se me pasó por la cabeza y porque dije eso.
- ¿Qué vienes de brooklyn negro?- le dije señalando su arma - ¿Qué vas a matarme con tu pistola de agua? ¿Eh , payaso?-
- Bájese del coche, señor – Balbucea claramente desconcertado.
-¿Sí?- le dije en medio de un ataque de risa – O.K. tronco, pero si tu colega el voyeur quiere mirar tendrá que pagar.

1 comentario:

  1. mola tu jodido blog pavo, siempre amaré tu forma de escribir, pero te odiooo!!! http://elmasintrepidobastardo.blogspot.com

    ahí está el mío... muy currao chane, de verdad eres el jeffffffe pásate por mi keli y grabamos algo

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