Alguien importante
“Como deseo… como deseo que estuvieras aquí
Somos simplemente dos almas perdidas
nadando en una misma pecera, año tras año
Corriendo por el mismo suelo viejo
¿Qué hemos encontrado?
Los mismos miedos de siempre…
Deseo que estuvieras aquí”*
Cerca del mediodía sigo en la cama preparándome mentalmente para levantarme. No sé que clase de enfermedad será ésta, pero despertar significa para mí depresión automática, apatía, desidia, desazón, algo difícil de explicar. Un baño de mierda se me viene encima cada mañana. Durante una media hora intento regresar al mundo de los sueños para recuperar esa pesadilla en la que me entretenía. Algunos días lo consigo, pero normalmente me quedo “comiendo techo” durante unos tres cuartos de hora más. Y lo pienso , y lo vuelvo a pensar, y me olvido, y lo recuerdo, y me empiezo a querer un poco más, y me quiero morir .
Claro que soy ridículo, a las doce mi cara es el vivo retrato de un mal funcionamiento interior. Me miro a los ojos a través del espejo del baño, “Estás loco” me dicen, “Sí”, al final lo van a conseguir, me han dado caza y me están comiendo vivo como una manada de lobos hambrientos. Nunca he pensado en suicidarme, creo que es una decisión más cobarde que valiente, aunque ya no me importa mucho lo que pase con mi vida. Procuraré no quedarme cojo, ciego u en silla de ruedas, eso sí. Así armo mi coraza para salir a la calle y cumplir algunas obligaciones de alto calibre como ir a comprar el pan o recoger las naranjas de la casa de mi abuelo.
Mi abuelo era un hombre, que pese a no haber podido estudiar en una escuela, muy inteligente, procuraba mantenerse al día leyendo mucho y viendo los informativos. A la par que alegre, es una de las personas más serias que conozco, pura contradicción pero la verdad es que lo admiro, porque siempre que lo veo, me deja la sensación de que puedo aprender mucho de él. Tenía una huerta con un pequeño espacio invernadero de donde salían unas naranjas auténticas. Naranjas de verdad, que no han seguido ningún tratamiento ni han sido pulverizadas con pesticida, perfectas para tu consumo y salud.
Lo encontré en la puerta de la comunidad, una barriada de pisitos amarillos de no más de tres plantas, hablando con otro anciano que reconozco haber visto antes, se trata de algún vecino, de los que les gusta pasear bajo el Sol por el barrio tranquilo pero no seguro, sin embargo, a este tipo de gente no es habitual que les pase algo, supongo que es algo que hace la edad. Me ven venir ya de lejos, les llamo la atención como si fuera vestido de payaso y no me quitan ojo. Pienso en lo que pensarán , imagino que sentirán de alguna forma mi estado anímico, no me importa. Me planto entre los dos forzando una sonrisa fingida brindándoles mi típico saludo sin significado de por sí ;Buenas. Ellos tardan en responder, no por lentitud, yo creo que disfrutan de alguna forma contemplándome pasmados como niños que ven un jugador negro de baloncesto por primera vez.
-“Hombre, te tengo ahí preparadas las naranjas, ya verás como vienen este año, ¿Cómo está tu madre?- “
-“Pues bien, todavía no ha salido de trabajar”-
-“Pasa pa’entro que ahora te las doy”-
A mi abuelo le gusta hablar mal porque la gente de alrededor no se esfuerza por hablar bien, le sentaba bastante mal y así era su forma de reírse de ellos. Y de paso mostraba su empatía hacía mí, lo agradecí con un sonrisa sincera mientras entraba en el hall de su escalera. Lo dejé charlando con su colega que no había movido ni una facción de su cara desde que yo lo recuerde.
La casa de mi abuelo es muy chica, aunque para una persona podría hacerse gigantesca. Tenía unas grandes estanterías que rodeaban y empequeñecían aún más al televisor, llenas de libros, muchos de ellos eran enciclopedias completas de las diferentes guerras mundiales y civiles. Nunca entenderé como puede leerse estos libros tan aburridos. Se sentaba ahí en un viejo sillón abrigado por la falda de la mesa que en su base tiene un brasero eléctrico, donde estaba casi siempre que iba a verle, pasaba las horas muertas, sobre todo en invierno. La luz entraba por una gran ventana que estaba justo detrás del sillón , a estas horas iluminaba toda la casa, a través de ella se ve la calle prácticamente a ras de suelo, los arbolitos esqueléticos que algún día puso el ayuntamiento, el muro donde se sientan los abuelitos para hablar de sus hijos y nietos, algún yonqui andando como Amstrong en la superficie lunar, gritos de alguna familia rota … todo sigue igual en el barrio aunque a veces crea que todo se ha perdido para siempre sin remedio. Sólo es otro pensamiento egoísta.
El salón se oscurece de repente por la intersección entre la luz solar y la silueta del compañero inexpresivo del abuelo. Marchaba a su casa, ni siquiera tuvo la curiosidad de mirar a través del ventanal. Pienso que debe ser incomodo tener una ventana por donde cualquiera que pase puede ver toda tu casa, pero no parece que a los vecinos les interese mucho. Entra mi abuelo, su mirada ya no es la de sorprendido, sino comprensiva. En un instante capto su presencia y apoyo, en una especie de transmisión psíquica. Sin decir nada, entra en la cocina a prepararme una malla de naranjas.
Me desplomo sobre una silla, perdido, intento centrarme y pensar en cosas para mi provecho. Un suspiro, ya está. Siempre ha pasado esto, es uno de los detonantes para las acciones más estúpidas de la humanidad como las guerras o cosas incluso peores.
-“¿Sabes algo nuevo de Laura?,¿La has vuelto a ver?”-
-“No, y no quiero saber nada”- dije con voz seca
-“Ah..”- Se dió cuenta que había dado en el clavo- “bueno, en mis tiempos si tenías veinte-pico años y no estabas casado eras un solterón, pero ahora…”-
Sentándose con cuidado en el sillón
-“Ahora con el ‘Internet’ este, podrás conocer un montón de chicas”-¿Cómo?-“yo no lo entiendo mucho, pero tengo entendido que es por ahí donde se mueve la juventud; Con lo buen mozo que eres no creo que tengas ningún problema para echarte alguna amigica”-
De verdad, que este hombre nunca deja de sorprenderme
-“Y ¿Qué has oído hablar del ‘Internet’ abuelo?”-
Risas
-“Pues no se, por ahí se chatea, con el ‘mesenyer’ y la cámara os podéis ver ¿No?, tú eres el artista, lo sabrás mejor que yo”
-“Ya… pero ¿Tú crees en realidad que voy a conocer así a alguien importante?”-
Otra vez la electricidad psíquica atravesaba nuestros cerebros haciendo posible esa comunicación a otra escala. Sus ojos me decían “Sinceramente, No” pero su boca intentaba levantarme el ánimo con palabras de promesa y esperanza para con el nuevo Dios que ha invadido nuestra tierra para quedársela, interconectando a todo el mundo en una red social, en una mentira social.
Básicamente me comentó que yo era muy joven todavía, que tenía que salir de fiesta y divertirme, ya que él cuando era joven nunca pudo hacerlo. Que Internet pone las cosas más fáciles para conocer a gente de mi parecer, y muchas chicas guapas. Pero sabe que hay matices, expresiones, posturas que no pueden ‘chatearse’. No tengo ningún amigo ni amiga que haya conocido por la red porque pienso que esto es imposible. Vamos, lo que quería decir mi abuelo es que me deje de ostias y moje el churro todo lo que pueda antes de que cualquier día me enganche alguna para cortarme el rollo ‘sábado noche’, que luego echaré de menos.
Agradezco su sabio consejo gestualmente, sé que lo capta. Me despedí ya pensando en esta conversación y en como afecta en mi vida hasta que llegué a mi casa. Quizá mi personalidad se haya podrido no es más que basura ahora. Yo creí en el amor como si fuera una comedia romántica, y yo mismo George Clooney, soy un retrasado mental. Me avergüenzo de haber sido tan tonto ,no darme cuenta de mis errores; Merezco pagar con mi sufrimiento durante largo tiempo, que estúpido.
*Wish you was here(Pink Floyd)
miércoles, 25 de noviembre de 2009
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